Desviado por un enorme bloque de hielo recién desprendido en el borde de la Antártida, un equipo científico liderado por Estados Unidos logró filmar dos calamares de aguas profundas extraordinariamente esquivos, revelando un ecosistema oculto que había permanecido sellado bajo el hielo durante siglos.
Un iceberg errante abre una frontera desconocida
A comienzos de 2025, un gigantesco iceberg conocido como A-84 se desprendió de la plataforma de hielo antártica y comenzó a desplazarse por el océano Austral. Estos eventos de desprendimiento —conocidos como “calving”— forman parte del ciclo natural de la Antártida, aunque pueden generar cambios inesperados tanto para la fauna como para las embarcaciones científicas que operan en la zona.
Uno de esos barcos fue el Falkor, buque de investigación del Schmidt Ocean Institute, con base en Estados Unidos. En enero, la tripulación se vio obligada a modificar su ruta debido al movimiento del iceberg A-84. Esa desviación los llevó sobre un sector del fondo marino que hasta hace poco permanecía cubierto por gruesas capas de hielo.
Esa área recién expuesta ofreció a los científicos una oportunidad excepcional para observar un ecosistema profundo y frío que ha evolucionado con mínima alteración desde la superficie.
Sin proponérselo, el cambio de rumbo llevó al equipo a uno de los hallazgos más sorprendentes de la década en el océano profundo.
Un calamar de cristal visto vivo por primera vez en su hábitat
Durante una inmersión con un vehículo operado remotamente (ROV) a casi 700 metros de profundidad, el equipo registró las primeras imágenes confirmadas de Galiteuthis glacialis, una especie de calamar de cristal que rara vez ha sido observada en estado natural.
Esta especie fue descrita formalmente en 1906 a partir de ejemplares preservados recogidos en redes. Desde entonces, permaneció prácticamente envuelta en misterio. Nunca antes se había filmado un individuo vivo en su entorno antártico.
¿Qué hace especiales a los calamares de cristal?
Reciben su nombre por su cuerpo casi transparente, una adaptación que les sirve de camuflaje en las profundidades.
-
Su cuerpo translúcido reduce sombras en ambientes con poca luz.
-
Sus órganos están compactados para minimizar contrastes.
-
Algunas especies poseen órganos bioluminiscentes que imitan la luz ambiental.
Galiteuthis glacialis se considera una especie endémica del océano Austral. En las imágenes del ROV aparece como un organismo pequeño y delicado, flotando en aguas oscuras y heladas, con su manto y aletas apenas distinguibles del entorno.
La grabación transforma un nombre centenario en una etiqueta científica en una criatura viva nadando a casi 700 metros de profundidad.
Un segundo hallazgo: un calamar gigante juvenil
La sorpresa no terminó ahí. En otra expedición del mismo instituto, el 9 de marzo, el equipo registró lo que se cree es un calamar gigante juvenil (Mesonychoteuthis hamiltoni).
El calamar gigante ha tenido durante mucho tiempo un aura casi mítica. Solo se han recuperado unos pocos adultos, generalmente muertos o moribundos, atrapados en redes de pesca o hallados en el estómago de cachalotes.
Un depredador con ganchos
Incluso en su etapa juvenil, el calamar gigante presenta rasgos característicos de depredador formidable. Posee ganchos afilados en sus tentáculos y brazos, que funcionan como herramientas de agarre para capturar presas en la oscuridad.
El calamar gigante puede alcanzar aproximadamente 7 metros de longitud, lo que lo convierte en uno de los invertebrados más grandes del planeta. En contraste, Galiteuthis glacialis es mucho más pequeño y ligero, aunque ambos comparten un aspecto translúcido y fantasmal ante la cámara.
Dos especies raras filmadas en expediciones consecutivas demuestran cuánto desconocemos todavía sobre la vida profunda del océano Austral.
Por qué el desprendimiento de icebergs es clave para la ciencia
Cuando un iceberg se desprende, no solo modifica el paisaje. También expone nuevas áreas del fondo marino, altera corrientes y modifica la circulación de nutrientes.
Para los investigadores, el hielo en movimiento representa tanto un riesgo como una oportunidad. Las embarcaciones deben evitar colisiones, pero las nuevas rutas pueden llevarlas a zonas antes inaccesibles.
| Efecto del desprendimiento | Impacto en la investigación |
|---|---|
| Exposición de nuevo fondo marino | Oportunidad de explorar hábitats intactos |
| Cambios en corrientes | Encuentros inesperados con especies profundas |
| Riesgos de navegación | Desvíos que conducen a nuevas áreas de estudio |
El encuentro con estos dos calamares cerca del iceberg A-84 muestra cómo el hielo en movimiento puede redirigir la investigación hacia descubrimientos imprevistos.
Lo que revelan sobre la vida en aguas profundas
El océano Austral es una de las regiones marinas menos estudiadas del planeta. Su lejanía, clima extremo y cobertura de hielo dificultan la observación continua.
Muchas especies figuran en registros científicos basados solo en ejemplares preservados, no en observaciones directas en su entorno.
Ver a Galiteuthis glacialis y a un calamar gigante juvenil vivos permite estudiar cómo se desplazan, cómo cazan y cómo reaccionan ante estímulos como las luces del ROV.
Además, estos animales probablemente desempeñan un papel clave en la red alimentaria profunda, sirviendo de presa para grandes depredadores como cachalotes y focas buceadoras.
Conceptos clave
¿Qué es un “calamar de cristal”?
El término se usa para varias especies de la familia Cranchiidae, caracterizadas por:
-
Piel y tejidos transparentes
-
Ojos grandes adaptados a baja luminosidad
-
Hábitat en profundidades medias, entre 200 y 1000 metros
Su transparencia es una estrategia de supervivencia en la zona crepuscular del océano.
¿Qué significa vivir a 700 metros?
Esa profundidad corresponde a la zona mesopelágica, conocida como “zona crepuscular”. Allí llega luz solar, pero insuficiente para la fotosíntesis.
En aguas antárticas, la temperatura ronda el punto de congelación y la presión es aproximadamente 70 veces mayor que en la superficie. Los organismos deben estar adaptados a alta presión y metabolismo eficiente.
Lo que podrían revelar futuras misiones
Con el monitoreo satelital de icebergs cada vez más preciso, los investigadores pueden planificar expediciones hacia zonas recién expuestas.
Cada misión implica riesgos: cambios climáticos bruscos, corrientes impredecibles, fragmentos de hielo a la deriva. Pero también ofrece la posibilidad de filmar especies nunca antes registradas.
Si dos calamares raros aparecieron en cruceros consecutivos, surge una pregunta inevitable: ¿qué otras criaturas habitan en las aguas profundas de la Antártida que aún no tienen nombre común, ni imágenes, ni apenas una línea en los catálogos científicos?
A medida que el hielo continúa desplazándose y las expediciones se adentran más en estas regiones remotas, más habitantes ocultos podrían salir a la luz, transformando antiguas suposiciones en observaciones directas.